DAVID GILMOUR
“RATTLE THAT LOCK”
Cuando uno escucha un disco por primera vez, por regla general ocurren las siguientes situaciones:
1.- Tu mente de manera inconsciente trata de adecuar y encasillar el disco dentro de alguna categoría. Y forzadamente la enmarca de acuerdo a tus propios gustos musicales.
2.- Si el disco es de algún artista favorito, tratarás de compararlo con algún álbum anterior del mismo artista.
En honor a la verdad, ambos caminos están equivocados, porque cada disco es un mundo propio y uno debe lograr apreciar su identidad y lograr captar su mensaje. Para ello, debes escucharlo varias veces a un volumen bajo, para así lograr conocerlo y evaluarlo.
Toda esta reflexión surgió cuando se me dio la tarea de analizar el disco “Rattle That Lock” del maestro David Gilmour. Este es su cuarto disco solista, y el primer disco lanzado desde la muerte de su gran amigo y alma gemela musicalmente hablando, el gran Richard Wright.
A nivel general este disco puede llamarse el más personal e íntimo de David, puesto que no tiene miedo de experimentar, de salirse de su siempre lado floydiano y explorar nuevos caminos, como el Jazz, o el pop comercial. Sin embargo, y esto es lo más exquisito de este álbum, al mismo tiempo nos transporta por toda la época floydiana, por su carrera solista y nos empapa de melancolía al recordar a su viejo amigo Richard, tanto musicalmente, como en sus letras.
Ahora analizaremos una por una las 10 canciones de este gran disco:
1.- “5AM“: Inicialmente se asemeja a Castellorizon, el primer tema del disco “On An Islanad”, sin embargo, la música te transporta hacía otro lugar, te lleva a una emotividad increíble, es el amanecer de una nueva etapa musical, el despertar de un nuevo disco, de verdad un tema increíble, uno de mis favoritos.
2.- “Rattle That Lock“: Una canción 100% popera, pero al mismo tiempo, apegada al estilo Gilmour, la letra es bastante extraña, y no tiene mucha relación con la música, lo cual me agrada. La describiría como un pop oscuro, buen tema.
3.- “Faces Of Stone“: Una canción llena de melancolía y angustia. En este disco estamos en presencia del mismísimo David, que nos cuenta sus penas y alegrías. Que nos enseña los momentos claves de su vida, de verdad algo mágico.
4.- “A Boat Lies Waiting“: Un homenaje a Richard Wright, quien en sus tiempos libres amaba navegar por el mar mediterráneo, de ahí la comparación, es más, al comienzo de esta canción, uno puede escuchar la voz del mismísimo Richard diciendo que “It’s like going into the sea, There’s nothing” (Refiriéndose a la muerte).
Esta canción te hace llorar, ya que en sus acordes logras palpar el amor real entre dos amigos. Sólo cierra los ojos y verás el bote de Richard, amarrado en la orilla, esperando a su dueño para volver a navegar. Un tema, que claramente nos da a entender que Gilmour pese a asumir la partida de su gran amigo, no la acepta y mantiene conflicto con ello. Para mí, el mejor tema del disco por su alta emotividad.
5.- “Dancing Righ In Front of Me“: Una canción que se aleja del rock progresivo y de la psicodelia, acercándose al jazz, fusionando ritmos, un tema bastante hermoso.
6.- “In Any Tongue”: Quizás la canción más floydiana del disco, debido al constante juego de teclados, vientos, piano y la guitarra de Gilmour. Buen tema.
7.- “Beauty”: Una pieza instrumental que nos aboca al vuelo de los cuervos, tal como se aprecia en la tapa del disco. Esta canción es como un viaje, musicalmente hablando es el puente que nos aleja de todo lo floydiano que tiene el disco y nos lleva a un nuevo David Gilmour.
8.- The Girl In The Yellow Dress”: Un tema que no tiene asociación ni relación con ninguna otra canción del disco, pero es la conexión perfecta luego de terminado el viaje de “Beuty”, un temazo en todas sus letras. Jazz al estilo David Gilmour, increíble.
9.- “Today”: Es una canción pop, quizás la canción más alegre del disco, y que nos da a entender que pese a todo lo que le ha tocado vivir, es la música la que mantiene vivo a David, un buen tema.
10.- “And Then”: La última canción del disco, una pieza instrumental que nos dice “Hasta luego, nos veremos pronto”.
De la escala del 1 al 10, evalúo este disco no la nota máxima, porque no es fácil levantarse de las cenizas y volver a crear música, volver a reencontrarte contigo mismo, el volver a encontrar un motor para tocar, grabar un disco e incluso salir de gira.
Aunque, en este tour nos podemos dar cuenta que hay pérdidas que son irreparables e irremplazables como lo es el gran Richard Wright, es tan así, que el tecladista que hoy lo reemplaza en vivo, se ubica al lado derecho del escenario, situación que nunca antes se había dado, ni con Pink Floyd ni con Gilmour como solista.
Pequeños detalles que como todo en la vida, marcan grandes diferencias.
Por César Flores









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